La empresa

El inicio

El padre, la madre y los dos hijos de la familia Galilea llegaron al Paraguay en junio de 1976. Se instalaron, y unos meses después, en febrero de 1977, crearon una empresa familiar.

El Sr. José Galilea organizó todo lo necesario con la colaboración de su señora esposa y el hijo mayor, y empezaron a fabricar placas de yeso para ser utilizadas en la construcción de cielorrasos.

Al principio transportaban las placas dentro de un automóvil FIAT 125 Familiar. Pero en 1979 lograron vender ese vehículo y adquirieron una vieja camioneta que fue acondicionada para transportar la producción con mayor comodidad y cantidad. Esto constituyó un gran avance para la empresa.

En ese entonces la familia vivía y producía las placas en la casa ubicada sobre la calle Segunda Pyda. c/ Alberdi del centro capitalino. Esta tenía tres habitaciones y la cocina era utilizada como planta de fabricación. Hoy, ese inmueble se convirtió en la sucursal de la empresa.

En 1990, se instalaron en el amplio local actual ubicado sobre la Avda. Madame Lynch.

La gran visión

En España, la familia Galilea ya se dedicaba al rubro de las placas para cielorrasos, y también a la fabricación de figuras artísticas de yeso, para decoración.

Compatriotas españoles radicados en Paraguay, les informaron que en este país el rubro de los cielorrasos de yeso era poco explotado. Y los Galilea decidieron venir a invertir en esta innovadora idea, al otro lado del océano.

Además de moldes de yeso, trajeron de la Madre Patria pinturas, puntales telescópicos y una serie de productos y servicios relacionados con la construcción.

Anteriormente, en el Paraguay solo se utilizaban pequeñas placas de yeso de 30 cm x 30 cm clavadas sobre bastidores de madera para hacer los cielorrasos. La innovación introducida por la familia Galilea consistía en placas de 60 cm x 60 cm colgados con alambres sin necesidad del uso de bastidores de madera. Aún se conservan varios moldes de esa época, uno de ellos de aluminio.

Gracias a la visión y el trabajo de los Galilea, el cielorraso pasó de ser una cuestión meramente constructiva, a un rubro decorativo y de calidad.

El buen nombre

Cuando a fines de 1970 el Sr. José Galilea decidió establecerse definitivamente en el Paraguay, empezó a utilizar el nombre ESPARA (España-Paraguay) registrando el logotipo y la marca que distinguen a la empresa hasta el día de hoy.

En 1991 se constituyó ESPARA S.R.L. como una sociedad integrada por el padre, la madre y los dos hijos.

En el 2001, uno de los hermanos por propia voluntad, se retiró de la sociedad y al poco tiempo hizo lo mismo el padre. Entonces, nació CONSTRUGAL S.A. (Construcciones Galilea Sociedad Anónima) que absorbió a ESPARA S.R.L., con su logotipo, toda su infraestructura y su tecnología.